lunes, 3 de septiembre de 2012

Cazando en las Montañas Mackenzie Día 7

Día 7
Nos despertamos y pusimos rumbo a la cima de las montañas para intentar coronar y así volvarnos al siguiente valle.
Cogímos todo le agua que pudimos con intención de poder pasarnos unos días por las crestas en caso de necesitarlo. El campamento era alucinante ya que podíamos controlar miles y miles de hectáreas a nuestro alrededor.
Pasamos el dia completo detras de los prismaticos y el anteojo, hasta ese punto en el que te duelen los ojos de tanto mirar.
A pesar de que controlamos tanto terreno, y podiamos movernos para ver varios valles desde arriba con facilidad, no vimos ni un solo animal en todo el día. Ni una hembra, pequeño, caribu... menos aun el carnero que buscamos..
Fue un poco frustrante ya que con todo el terreno que hemos recorrido no hemos encontrado nada interesante todavía y solo nos quedaban dos días de caza. Las densidades son bajisimas y poco a poco nos quedábamos sin tiempo. Por otro lado el Jefe y Allen lo habían conseguido aquel día. Me hubiese encantado estar allí para verlo.
Por lo que me contaron más tarde, el dia 7 locaclizaron un grupo de carneros con un par de machso buenos en el. Dedicaron el día completo hasta que llegaron a donde estaban. Después tuvieron que esperar unas horas a que el mejor macho se levantase.
A 270 metros el Jefe lo dejo en su sitio. Su cara lo dice todo! El esfuerzo se vio recompensado.
Luego les quedo sacar el carnero hasta el campamento que estaba a varias horas de camino. Finalmente llegaron al campamento de noche, que por aquellos territorios tan al norte se hace pasada la media noche. Una paliza de ordago. Fue un día duro para todos, pero la recompensa mereciera la pena. Orgulloso una vez más del Jefe, uno de los mejores cazadores que hay por ahí sin duda. Continuará,
Pedro Ampuero

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